Y ya no pude más, el dolor era casi tan agudo como si una bala se hubiera impactado en mi pecho. No sabía como explicar todo el daño que me hicieron, pero supongo que la bala es lo más parecido. Era fácil pensar que todo se iba a solucionar. Pero yo era la única consciente de que aquello poco arreglo tenía. Había pasado mucho tiempo desde que le vi por primera vez y ese día, me sentí como la primera vez que lo conocí, me sentí como a una extraña para él, sotra vez. Aún mi cerebro está analizando esas absurdas palabras, esos estúpidos gestos y todo por tus mentiras. Y yo fui la peor de todas por creer aquello que decía, por creer que le gustaba, por intuir que sentias lo mismo, cuando no era así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario