miércoles, 13 de mayo de 2015

Una bala en mi pecho.

Y ya no pude más, el dolor era casi tan agudo como si una bala se hubiera impactado en mi pecho. No sabía como explicar todo el daño que me hicieron, pero supongo que la bala es lo más parecido. Era fácil pensar que todo se iba a solucionar. Pero yo era la única consciente de que aquello poco arreglo tenía. Había pasado mucho tiempo desde que le vi por primera vez y ese día, me sentí como la primera vez que lo conocí, me sentí como a una extraña para él, sotra vez. Aún mi cerebro está analizando esas absurdas palabras, esos estúpidos gestos y todo por tus mentiras. Y yo fui la peor de todas por creer aquello que decía, por creer que le gustaba, por intuir que sentias lo mismo, cuando no era así.

sábado, 9 de mayo de 2015

Nada en claro.

El dolor que siento por ti, es tan intenso que apenas encuentro las palabras adecuadas para expresarlo, pero el ejemplo más claro es cuando me clavas la mirada con esos ojos color miel y lo que veo es satisfacción, mi corazón se congela, se congela porque sé que no sientes lo mismo que siento yo por ti. Te gusta ver que me intereso por ti, que te busco con la mirada para encontrarte. Pero no entiendes mis indirectas y yo mucho menos las tuyas, porque no te dejas entender. Quiero poder gritarte un 'te quiero' y que tu no me lo discutas mediante el beso más dulce y sincero que puedas. Lo ansio todo de ti y aún ni te he probado. Discuto conmigo misma en ocasiones, por no saber que quiero, por un lado me reprime la idea de besarte, de que acunes mi rostro con tus grandes manos y me beses, me conformo solo con el roce de tus labios, aún que luego mi cabeza se contradiga y grite alto y contundente que te olvide, que no me mereces, que quiere dejar de sufrir por ti, y tiene tanta razón, nada de esto es lógico y que más da, solo quiero que me beses y luego olvidarte, o no, no lo sé, lo único que saco en claro de esta situación es que me dueles, y no quiero que lo hagas.

martes, 5 de mayo de 2015

Llega la calma.

Llevo muchos días, incluso semanas con una moral muy baja, y decir baja es poco. Pero ya es hora de remediarlo, ¿sabéis lo que he perdido yo estos días? Personas que querían verme feliz, y no lo consiguieron, abrazos de cariño y no de pena, muchos ratos divertidos contando cosas, en vez de mojarle la camisa por mis lágrimas, muchas oportunidades de divertirme como nunca y por no querer salir de mi cama, con mis pañuelos usados y la manta, los perdí. Porque se que a muchos y a muchas de ustedes, mi familia, pero la que no es de sangre, les he defraudado, porque repito, que han hecho lo posible, lo imposible y lo jamás pensado por no verme mal, y yo no les he dado ese gusto ,que quiera o no, no es un gusto sino un buen acto de humildad y de amistad. Con todo esto quería decir que, es una mala racha, y que ésta se pasa, pero, por nada del mundo pierdan momentos u oportunidades extraordinarias, porque cada momento junto a una o varias personas es indescriptibles y ya si ellos mismos velan por ti, son increíbles. Valoren a las personas como ellas los valoran a ustedes.