domingo, 10 de abril de 2016

¿No es obvio?

Lo quiero por el simple hecho de que me cuida, como si fuera la niña más frágil del mundo, porque me ayuda con el problema más tonto, porque puedo hablar de lo que sea, porque después me demuestra que estamos juntos para lo que haga falta, porque me siento cómoda con él, porque joder, es lo que le faltaba a mi corazón roto. Lo quiero porque se ha ganado un lugar enorme en mi corazón a base de curarlo. Porque no es que haya cambiado lágrimas por sonrisas, al contrario, me ha enseñado que las lágrimas también pueden ser bonitas. Porque no hace falta decirle 'te quiero' para que se de cuenta de todo lo que dicen mis ojos, porque no son necesarias las palabras cuando nuestro lenguaje es nuestro cuerpo, porque entiende lo que quiero, entiende que le necesito.