sábado, 9 de mayo de 2015

Nada en claro.

El dolor que siento por ti, es tan intenso que apenas encuentro las palabras adecuadas para expresarlo, pero el ejemplo más claro es cuando me clavas la mirada con esos ojos color miel y lo que veo es satisfacción, mi corazón se congela, se congela porque sé que no sientes lo mismo que siento yo por ti. Te gusta ver que me intereso por ti, que te busco con la mirada para encontrarte. Pero no entiendes mis indirectas y yo mucho menos las tuyas, porque no te dejas entender. Quiero poder gritarte un 'te quiero' y que tu no me lo discutas mediante el beso más dulce y sincero que puedas. Lo ansio todo de ti y aún ni te he probado. Discuto conmigo misma en ocasiones, por no saber que quiero, por un lado me reprime la idea de besarte, de que acunes mi rostro con tus grandes manos y me beses, me conformo solo con el roce de tus labios, aún que luego mi cabeza se contradiga y grite alto y contundente que te olvide, que no me mereces, que quiere dejar de sufrir por ti, y tiene tanta razón, nada de esto es lógico y que más da, solo quiero que me beses y luego olvidarte, o no, no lo sé, lo único que saco en claro de esta situación es que me dueles, y no quiero que lo hagas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario