Adicta
Perdida en las constelaciones de tu espalda.
Balanceándome en el columpio de tus clavículas.
Matando el tiempo bebiéndo el café de tus ojos y disfrutandolo tanto como el sonido de tu risa. Intento saciar la sed con tus besos, aunque me sea imposible ya que no hay mayor adicción que ellos.
Siempre quedo atrapada en las redes de tus dedos y a estas alturas ya caigo adrede.
Me dejo guiar por tu voz en las mañanas, esa que me vuelve loca con tan solo una nota.
Colonizando cada centímetro de tu piel, dejando constancia con la marca de mis besos en ella, recorriendo con mis dedos todos los recovecos de tu cuerpo.
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