Qué bonito,
despertarse a tu lado,
por culpa de las cosquillas
que haces bajo la sabana,
mientras nuestras
enredadas y desnudas piernas
luchan por desenlazarse.
La respiración hace
de tu pecho un columpio,
un vicioso columpio.
Tus entumecidos ojos
brillan al encontrarse con los míos,
intento no sonreír
cuando me miras,
pero me es imposible,
porque cada vez que lo haces,
desatas en mi algo nuevo.
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