sábado, 5 de septiembre de 2015

El mejor días de sus vidas.

Los ojos color café tostado de ella, miraron los ojos verdes oscuros de él,  buscando una respuesta firme, una respuesta a porqué hizo lo que hizo. Ella no había sentido eso nunca, para ella, era todo nuevo y por eso mismo no se pudo contener y rompió a llorar desconsolada delante de él, no quería llorar porque no le gustaba que la vieran haciéndolo, y mucho menos, con él a medio metro de ella. En cambio, a él le gustaba todo de ella, incluso la forma en la que su nariz se arruga cuando sonríe. Pero en este instante, supo que ella era la persona con la que quería pasar el resto de su futuro, la manera que ella llora con la emoción del momento, para él, toda ella es especial. Si él a pesar de tener diecinueve años y ella diecisiete, le pidió que en un futuro próximo ella se casara con él, porque saben que son almas gemelas y opuestas al mismo tiempo, y se quieren hasta límites inexistentes. 
Cuando ella volvió a mirarle a sus ojos verdes oscuros, sin soltar más lágrimas le dijo que si, que quería pasar su vida con él. Y lo abrazó, tan de improvisto, que él se sorprendió, y a los pocos segundos la cogió en peso con las piernas desnudas de ella rodeando su musculosa espalda y sus manos en el pelo castaño de él revolviéndolo a la par besándolo apasionadamente. Él sin oponerse en ningún momento se abrazó aun mas fuerte a ella. Pasados quince minutos cuando ya estaban paseando de la mano por el parque, él recordó que con lo que ella había llorado no le había entregado el anillo que pudo comprarle con el dinero que tenía ahorrado, claro que a ella, aun sabiendo que no era el anillo de diamantes que toda niña sueña, desde ese día todas las joyas caras y de diamantes, rubíes, etc, le parecían horribles comparadas con su fino anillo de oro con un corazón en la parte superior. 
Y si, pasaron seis años después de terminar sus carreras universitarias y finalmente se casaron y un par de años mas, tuvieron a dos preciosos niños, un chico moreno y una chica de pelo castaño y rizado que soy yo.





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