Cuando ella volvió a mirarle a sus ojos verdes oscuros, sin soltar más lágrimas le dijo que si, que quería pasar su vida con él. Y lo abrazó, tan de improvisto, que él se sorprendió, y a los pocos segundos la cogió en peso con las piernas desnudas de ella rodeando su musculosa espalda y sus manos en el pelo castaño de él revolviéndolo a la par besándolo apasionadamente. Él sin oponerse en ningún momento se abrazó aun mas fuerte a ella. Pasados quince minutos cuando ya estaban paseando de la mano por el parque, él recordó que con lo que ella había llorado no le había entregado el anillo que pudo comprarle con el dinero que tenía ahorrado, claro que a ella, aun sabiendo que no era el anillo de diamantes que toda niña sueña, desde ese día todas las joyas caras y de diamantes, rubíes, etc, le parecían horribles comparadas con su fino anillo de oro con un corazón en la parte superior.
Y si, pasaron seis años después de terminar sus carreras universitarias y finalmente se casaron y un par de años mas, tuvieron a dos preciosos niños, un chico moreno y una chica de pelo castaño y rizado que soy yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario