lunes, 20 de abril de 2015

Tu eras mi prioridad.

Y en ese momento, lo único que me parecía correcto, era salir corriendo. Pero como no, absolutamente todos mis músculos estaban petridificados, no había forma humana de hacer absolutamente nada, ni correr, ni caminar, ni si quiera quitarme ese mechón de pelo de la cara, que no hacía más que estorbar.
Mientras, a él se le notaban los músculos de sus robustos brazos tensos, seguía hablando y yo no reaccionaba ante la situación, imaginaba que no estaba pasando, que no era lo que él me estaba contando. Cada vez que él decía una palabra mi pecho se aferraba más a mi, tanto que a penas respirar podía. Yo seguía sin saber porque me quedé ahi plantada, "escuchando" lo que él estaba susurrando.
Sus últimas palabras antes de salir huyendo, como yo no pude fueron: "Me enamoré de tí, y te sigo queriendo. Pero no eres tu soy yo. Y soy yo porque ya no soy el mismo, porque hay otra y no quiero hacerte más daño del que te he hecho."
Eso no me podía estar pasando a mi. ¿Por qué la persona a la que más quería cerca de mi, me hace esto? Lo quiero. Y lo querré siempre. Él era mi prioridad, pero no se puede comparar el amor que he sentido hacia él con la rabia y dolor que me está probocando ahora mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario